Estamos viviendo un momento histórico de grandes cambios y enormes incertidumbres: la transición ecológica, la crisis pandémica, el desarrollo sostenible social y económico representan el contexto en el que cada uno de nosotros crece, trabaja, se forma y se informa. Es un periodo aparentemente sin precedentes, pero si volvemos la vista atrás unas décadas, podemos localizar otro punto de profunda transformación y evolución: el final de la Segunda Guerra Mundial y el nacimiento de las Naciones Unidas.

El nacimiento de la Organización Mundial y el papel de Naciones Unidas

En 1945, mientras la Segunda Guerra Mundial estaba a punto de acabar, los países estaban destruidos y el mundo anhelaba la paz. Así, representantes de más de 50 países se reunieron en San Francisco en una conferencia que llevó a la redacción de la Carta de las Naciones Unidas. Cuatro meses más tarde, el 24 de octubre de 1945, la Carta de las Naciones Unidas entró en vigor y las Naciones Unidas comenzaron oficialmente sus actividades. 
En el momento de la fundación, las Naciones Unidas contaban con 51 Estados Miembros, número que creció a lo largo de los años hasta llegar hoy en día a 193.

Después de más de 75 años de su nacimiento, las Naciones Unidas aún trabajan para mantener la paz y la seguridad internacionales, para ofrecer asistencia humanitaria a quien lo necesita, para proteger y promover los derechos humanos y apoyar el derecho internacional.


El desarrollo sostenible

La definición de desarrollo sostenible que actualmente se toma como referencia aparece por primera vez en el informe “Our Common Future” («Nuestro Futuro Común, también conocido como informe Brundtland) publicado en el 1987 por la Comisión Mundial para el Medio Ambiente o el Desarrollo de las Naciones Unidas presidida por la noruega Gro Harlem Brundtland.

“El desarrollo sostenible es aquel desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de satisfacción de las necesidades de las futuras generaciones” - Gro Harlem Brundtland, Presidenta de la Comisión Mundial Sobre Medio Ambiente y Desarrollo 1987

El concepto que, posteriormente fue aprobado por las Naciones Unidas, hoy se ha convertido en la definición que todo el mundo toma como referencia para hablar de desarrollo sostenible.

El Pacto Mundial de las Naciones Unidas

El Pacto Mundial nace en 1999 a partir de una idea del entonces secretario de las Naciones Unidas Kofi Annan quien invitó a los líderes de la economía mundial a firmar con las Naciones Unidas un “Pacto Mundial” para promover una economía sostenible. Por primera vez se manifestó la voluntad de alinear los objetivos de la comunidad internacional con lo de los intereses privados del mundo empresarial.
Hoy el Pacto Mundial de las Naciones Unidad es una iniciativa voluntaria que promueve 10 principios base sobre derechos humanos, trabajo con dignidad, protección del medio ambiente y lucha contra la corrupción a través de acciones políticas, prácticas en las empresas, comportamientos sociales y civiles.

FITT y la adhesión al Pacto Mundial de las Naciones Unidas

Para el transporte de líquidos y gases, el plástico, en virtud de algunas propiedades específicas, garantiza unos rendimientos aún mejores y, al mismo tiempo, ofrece el impacto ambiental más bajo entre las alternativas actualmente disponibles.

Así pues, FITT continúa trabajando con este material, consciente de que esta actividad, si se lleva a cabo de manera responsable, puede ser compatible y útil para el futuro del Planeta.

Para FITT, el itinerario de responsabilidad de empresa se basa en tres principios fundamentales: innovación, para crear productos con un mayor rendimiento y con un impacto medioambiental reducido. Transparencia, para medir y comunicar claramente la propia huella ecológica. Y, finalmente, interdependencia, ya que una acción sinérgica permite un cambio más rápido y eficaz.
En virtud del principio de interdependencia, FITT ha decidido adoptar referencias internacionales y adherirse al Pacto Mundial: se ha comprometido públicamente con las Naciones Unidas para compartir, apoyar y aplicar en su esfera de influencia un conjunto de principios fundamentales relativos a los derechos humanos, estándares de trabajo, protección del medio ambiente y lucha contra la corrupción, a fin de promover una economía global sostenible.